5 de marzo de 2009

Habemus Reina

Toda elección presupone un descarte, elegir no desmerece per se a las otras opciones. Como seres humanos, elegimos en base a las ventajas y desventajas que nos son obvias, pero precisamente por ser humanos también elegimos teniendo en cuenta factores que son innatos e inconscientes. Muchas veces las circunstancias condicionan, pudiendo ser para bien o para mal. En definitiva, que exista un ganador presupone que existan también perdedores, y muchas veces solo indica una preferir una buena opción por entre otras buenas opciones. Las elecciones no tienen porque ser fáciles, muchas veces en la vida no lo son. Lo mas importante será, en todo caso, que sean justas y transparentes.
El viernes pasado en el marco de La Fiesta del País, se eligió a la Reina del Carnaval, coronándose a la pilarense Catalina Lagomarsino, de 19 años. Para el jurado ella fue la opción que se impuso por sobre las restantes, en consideración de una cantidad de aspectos delimitados de antemano. En el mejor sentido de la expresión, no fueron solo belleza, simpatía, elegancia, las que inclinaron la balanza a su favor.
Para cualquiera de los presentes, la elección del viernes fue un contrapunto reñido en la que a cada pasada las reinas redoblaban la apuesta y arrancaban suspiros de admiración a cada paso. Como viene sucediendo en todos los aspectos del Carnaval del País, la elección de la reina alcanzó un nivel nunca antes visto. No solo por contar algunas candidatas con vestuario de autor, también por el despliegue escénico que tuvieron las tres y que hizo de la fiesta del viernes un evento que será largamente recordado… aunque todo indicaría que puede ser sino superado, emulado por la fiesta del año próximo.
Pese a todo esto, la elección de Catalina como nueva soberana del carnaval esta lejos de ser cuestionada. Aun por el estrecho margen que pudiera existir con otra candidata, Catalina logró cristalizar aquello intangible que no figuraba entre los puntos a evaluar pero que sin duda señaló la diferencia. Ante el profesional manejo del escenario y el académico conocimiento de baile de las otras candidatas, cualidades sin duda sumamente deseables, Catalina se impuso por su frescura y espontaneidad.
Como señalara en su coloquio la flamante reina, su principal cualidad la dan los años de carnaval. Considerando la edad que tiene, seis años de experiencia con las comparsas equivalen a haber madurado dentro del Carnaval. No ser originaria de la ciudad pasa a ser un detalle irrelevante cuando la persona es conocedora por carne propia del sentido de la fiesta, del espíritu del carnaval. Los espectadores pudimos apreciar como con sencillas palabras puso de manifiesto el sentido de los aspectos mas abstractos. Expresando además toda su gratitud a los colaboradores mas inesperados, demostró que aunque todo parecía dicho en materia de elecciones de reina, siempre hay tela para cortar cuando se habla con sinceridad y desde el corazón.

Aún asi, no fue hasta que fue consagrada que acabó de convencer no solo al jurado sino a todos los presentes de lo acertado de su elección como Reina del Carnaval del País. Las lágrimas derramadas, la irrefrenable emoción que exhibió, tocaron lo más profundo del alma carnavalera de todos. Muchos, aún de comparsas rivales, lloraron con ella. Los elogios dispensados a las otras reinas demostraron a la vez su humildad y calidez; el abrazo a la bandera del club que la recibió y la coronó, el compromiso con su investidura. En ese sentido, fue el lenguaje inconsciente, fruto de su espontaneidad, lo que aun después de coronada distinguió a Catalina en su natural condición de reina de entre otras igualmente dignas postulantes.

Existe algo determinante en el sentido de elegir y que quedó patente con la coronación de Catalina; algo que aplica también a la definición del próximo martes 10 de Marzo, cuando se abran los sobres y se conozca cuál es la mejor comparsa: El carnaval es el factor común que nos une y nos identifica como pueblo. Se sobrepone a las facciones y filiaciones de los clubes, que aunque compiten por lograr el primer puesto, tener la mejor comparsa, lo hacen con el conocimiento innato que el verdadero placer es competir. Porque mientras exista el deseo de superación y el espíritu de la sana competencia, los ganadores seguiremos siendo todos, el pueblo de Gualeguaychú y los amantes del Carnaval.

Fotos de la decima noche de carnaval

Tarde pero seguro, las fotos de la decima noche de carnaval. Mañana, fotos de la previa y algunas actualizaciones


El carnaval del Pais tiene ese que se yo...

Son muchas las cosas en la vida las que no se pueden explicar, a las que las palabras no les alcanzan y los superlativos les quedan chicos. Son las pequeñas cosas de la vida, por lo general, las que acaban siendo tan grandes que no pueden ser descritas; quizás porque los grandes momentos se alcanzan por una suma de pasos in imaginados. Las grandes sorpresas, los momentos de éxtasis, muchas veces son precedidos por discretas señales que somos incapaces de percibir… por suerte. ¿A quien le gusta que le arruinen las sorpresas?



El Carnaval del País es muchas veces citado por las dimensiones que alcanzó en materia de infraestructura y relevancia turística para la provincia y para la ciudad que lo alberga. Sin embargo, el aspecto más importante de la fiesta no reside en sus plumas ni estrases.


Si bien hubo muchas "bisagras" en la historia de los carnavales en Gualeguaychú, cada una vino determinada por la impronta única y personal de aquellos movilizados por una pasión.


Quien ve los cuerpos gentiles, livianos de ropas y entregados al baile sensual, ve solo el aspecto del carnaval que se vio influenciado por las tendencias regionales de un momento en particular de la historia; cuando el Corrientes era la indiscutida capital nacional del carnaval. Pero como las cosas que de verdad importan van mas allá de los títulos, ser el Carnaval del País tiene una connotación que no debe pasarse por alto. La realidad que hoy vive el Carnaval de Gualeguaychú es el reflejo de años de entrega. Aunque hubo nombres que se destacaron a lo largo del tiempo, es el trabajo colectivo y el compromiso conjunto lo que le dio y le sigue dando identidad propia.


Mientras el Carnaval en su connotación religiosa estaba destinado a fortalecer el cuerpo antes de los sacrificios de la cuaresma, el carnaval de nuestra ciudad ha cumplido la finalidad de nutrir el cuerpo de nuestra sociedad. El significado que el carnaval tiene hoy para Gualeguaychú esta muy ligado al nivel de participación directa e indirecta de todos y cada uno de sus habitantes, y a la incidencia que la fiesta tiene en la vida de la ciudad. Pero no se trata de las repercusiones lógicas del volumen de turistas que recibe en la temporada, ni siquiera al batir de los parches de las batucadas que suenan desde tan temprano como septiembre u octubre, cada año.


Las cinco comparsas que actualmente se turnan para salir al Corsódromo, esa joya única de la historia reciente de nuestro carnaval, son las herederas de las en un principio dieciséis agrupaciones carnestolendas. Entre los casi mil integrantes que cada noche desfilan algunos ya se cuentan nietos de los primeros carnavaleros, mientras que otros ya entregaron la mitad de los veranos de sus vidas a las fiestas del Rey Momo, por citar solo algunas de las realidades que pasan desapercibidas al común de los espectadores. Podemos hablar de una tradición arraigada en nuestra gente, que a pesar de lo mucho que ha mutado el espectáculo en estas tres décadas de historia, sigue inmutable en lo más esencial; su calidad humana.


El trabajo dignifica, el carnaval nos une.


Nada de lo que existe hoy podría ser sin la gente. No hay dinero que lo compre porque es el sentimiento lo que lo impulsa. No fue otro factor que el sentido de unidad lo que le dio vida. Podrá ser una cuestión económica lo que hace posible el nivel de despliegue alcanzado hoy día, pero la historia ha demostrado que fue siempre el espíritu de la gente lo que lo hizo crecer.


Solo una fiesta donde no hubiese diferencias de clase ni posición, donde todos pueden ser parte sin condicionamientos, y en la que el capital que no puede faltar es la vocación, podía llegar a llamarse Carnaval del País. Ver la suma de aquellos pequeños aportes cristalizar de manera tal que dieron forma al suceso que es hoy, arranca más de una lágrima. De allí también la importancia de elegir una reina y que ésta refleje la esencia del carnaval como lo vive Gualeguaychú, una sola persona capaz de trasmitir aunque sea sin palabras aquellas cosas que pueden ser reseñadas mas nunca descritas. En todo caso, comprender finalmente el significado del Carnaval para Gualeguaychú, es siempre una tarea difícil. No solo hace falta conocer sino también sentir el esfuerzo de toda esa gente que año a año contribuyeron a hacer grande al carnaval, requiere vivirlo desde adentro. Y como todo aquello que deja su marca en el mundo, no seria nada sin cada uno de los que pasaron por su historia; la dicha de pertenecer, de colaborar con lo mínimo que sea, hace a la identidad de un pueblo que ya es ciudad pero que conserva ese "no-se-que".


Gualeguaychú cuenta hoy con algo muy grande de lo que enorgullecerse; una fiesta reconocida nacionalmente y que cada año se posiciona mas firmemente a nivel internacional. Esta fiesta tiene el valor y el sabor de aquellas pequeñas pero importantes cosas de la vida, porque se gestó en la modesta pasión de algunos y se contagió poco a poco a todos sus habitantes. Como todas aquellas pequeñas cosas que valen la pena en la vida, abrió su paso de a poco, sumando pacientemente lo necesario para florecer y consagrar a sus creadores. Es el resultado de un esfuerzo multitudinario que demuestra como la unidad y la perseverancia puede marcar la diferencia.


El carnaval creció con nuestra gente y nuestra gente creció con el carnaval.


¿Como imaginar a que podía conducir la alegría de unos pibes cuando los primeros se calzaron sus disfraces de papel en aquel barrio del Oeste? ¿Cómo intuir que sería de aquella iniciativa carnavalera gestada en 25 de mayo y Caseros, o el significado que alcanzaría aquel "buen día" en mapuche? Lo cierto es que el Carnaval de Gualeguaychú, como buena fiesta popular, no sería nada sin ese ingrediente inexplicable que lo hace único. Lo maravilloso es que para nuestra gente conserva hoy el mismo significado que tuvo hace treinta años, sumado a la satisfacción de los logros compartidos, y el de ser todos parte de la fiesta más grande del país.



Del Semanario Analisis del 5 de Marzo de 2009

Una cumbia anti K y la evasión fiscal

(Clarin.com)


El más popular grupo de cumbia santafesino, Los Palmeras, autor de una canción muy difundida en los actos ruralistas, fue denunciado por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) por una presunta evasión impositiva de 4 millones de pesos. La Justicia federal santafesina ya realizó allanamientos en esa ciudad en búsqueda de pruebas.

El estribillo de la canción dice: "¿Para qué, para qué la votaste? Hoy estás llorando porque te engañaste. ¿Para qué, para qué le creías? Todas las mentiras que ella te decía". La canción, compuesta en 1998, es muy vista por Internet, acompañada de imágenes de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Allegados al grupo de cumbia explicaron que la canción no fue hecha en alusión a la Presidenta sino a una reina del carnaval de Gualeguaychú que defraudó al público que la eligió. Sin embargo, en la versión que se escucha por Internet hay colgada una parte con los acordes de la Marcha Peronista.

Declarese usted Capital Nacional

(La Nacion)

La Argentina es un país con 50 capitales nacionales. Algo extraño, pero cierto.

La ciudad de Buenos Aires puede jactarse de ser el centro administrativo del país, pero La Plata, por ejemplo, posee el derecho de presentarse como la Capital Nacional del Muñeco de Fin de Año. Y, en Gancedo, Chaco, sus habitantes pueden sentirse orgullosos, pues su ciudad es la capital nacional nada menos que del Meteorito.
Sea lo que sea que signifique, existen en el país capitales nacionales de casi cualquier tema: alimentos -los salames "ranquean" alto-, actividad intelectual o deportiva, portento natural o expresión cultural.
Como La Plata con los muñecos de fin de año (que confeccionan los estudiantes y luego prenden fuego) hay de todo y para todos: la Capital Nacional de la Escultura en Nieve (Ushuaia), del Salame Casero (Oncativo, Córdoba), del Ajo (Médanos, Bs. As.), de la Flor (Escobar, Bs. As.); de la Pachamama (Jujuy), de la Educación Pública (San Francisco del Monte de Oro, San Luis), del Algodón (Roque Sáenz Peña, Chaco), y así una lista enorme.
A simple vista parece cómico, pero la declaración de "capital nacional" resulta un trámite institucional serio. La cuestión empieza cuando un legislador, siguiendo una modesta aspiración, presenta un proyecto de ley para transformar un pueblo, localidad o ciudad en el referente de algo.
Estas iniciativas, que suelen abundar a fin de año en las maratónicas sesiones del Congreso nacional, a veces hacen transpirar -muchas veces por vergüenza- a legisladores de ambas cámaras. Porque, en ocasiones, una localidad compite con otra por transformarse en la "capital nacional de..." y eso provoca discusiones acaloradas.
O como ocurrió hace poco con Sunchales, hoy Capital Nacional del Cooperativismo, que casi tuvo que agregarle "rural", ya que el cooperativismo (en sus amplias expresiones) ya contaba con alguna otra capital en el país, que, de todos modos, los legisladores no pudieron comprobar. Finalmente, la ciudad santafecina logró la designación y, en un medio provincial que seguía con atención el debate, el asunto se zanjó así: "Sunchales recibió el máximo honor: fue declarada Capital Nacional del Cooperativismo, reconociendo así su vasta e innegable trayectoria".
El oportunismo para presentar un proyecto es importante en estos casos. En Junín de los Andes, Neuquén, todos los años festejan la Fiesta Nacional de la Trucha. Pero un legislador de Esquel, Chubut, presentó este año un proyecto de ley para declarar esa ciudad Capital Nacional de la Pesca con Mosca.
En el recinto, los diputados de Neuquén y de Buenos Aires -entre ellos, Pablo Tonelli (Pro)- no podían creer el atrevimiento del diputado Eduardo de Bernardi (Frente para la Victoria-Chubut). "Es cierto que el tema fomentó una discusión porque otra ciudad cree tener más derechos por usos y costumbres [se refería a Junín de los Andes], pero oficialmente no existe ninguna localidad que sea capital nacional de este deporte", fundamentó el asesor de Bernardi, Mario González, ideólogo del proyecto de la pesca con mosca. "Si alguien usurpa este título dado por ley -advirtió el asesor legislativo-, no habría penalidades ni sanción, pero se incurriría en un error garrafal."
Escasos beneficios
Unos álamos torcidos pueden significar muchas cosas. Una de ellas: viento, mucho viento. En Neuquén, el pueblo de Picún Leufú recurrió a esa característica para convertirse en la Capital Nacional del Viento. Nadie allí sabe bien si esto deparó algún beneficio, pero tampoco desmienten el hecho de que viento sobra. "Eso quedó hace muchos años y la verdad es que ya nadie le presta atención. No es mentira, porque viento hay todos los días, pero eso no atrae mucho al turismo, por ejemplo", dijo Adolfo Pino, uno de los 4200 habitantes de esa localidad.
Después de 23 años como senador y diputado nacional, el puntano Oraldo Britos conoce bien el tema. "Se ha hecho cualquier cosa. Una vez, un diputado presentó algo para declarar la Capital Nacional del Combate contra los Piojos, porque había una epidemia, pero el proyecto se hizo mal y quedó como la Capital Nacional del Piojo...", recordó el ex legislador, que está por cumplir 75 años. "Cuando presidía el Senado o Diputados venía un proyecto así... y huy... pensaba se van a c... de risa, y no lo leía", comentó Britos a LA NACION.
"Para algunos pueblos es una forma de trascender, porque en esos lugares, por ahí, no hubo ni siquiera un crimen decente; entonces, esto funciona para salir en los diarios. De todas formas, algunos legisladores no tienen en cuenta que después quedan mal parados: en los análisis periodísticos aparece que es lo único que presentaron en el año", admitió el veterano ex legislador peronista.
La ley viene con premio porque en la "capital nacional de..." suele hacerse la "fiesta nacional", de la que surge la "reina nacional de...". Y no es poco cuando se trata de mostrar los atributos de una región.

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